Hemos pasado de ser un suministrador de hardware a ser un integrador de sistemas

George McNeil Vicepresidente europeo del grupo Bull

Desde que, en 1986, George McNeil asumiera la dirección general del grupo Bull en el Reino Unido e Irlanda, algo ha constituido una obsesión dentro de sí, y por ello ha pugnado con todos los demás ejecutivos de la compañía: el futuro de las compañías como el grupo francés se basa en la integración de sistemas. Y el tiempo le ha dado la razón.

McNeil fue nombrado recientemente Vicepresidente del grupo para todo el área de Europa (que, en el caso de Bull, excluye a Francia por razones obvias). Curiosamente, también fue nombrado máximo responsable mundial para el campo de integración de sistemas. En la actualidad, su labor se cristaliza en continuas a todos los países sobre los que tiene competencia para explicar a sus máximos responsables cómo adoptar esta nueva estrategia y cómo transmitirla, tanto hacia afuera como de puertas adentro.

A su paso por España, George McNeil concedió una entrevista en exclusiva a COMPUTERWORLD.

¿Qué ha cambiado en los últimos tiempos, que está conmocionando al sector?

- Casi todo el mundo sabe qué está cambiando: la percepción de este mercado, especialmente por parte del usuario. Eso desde luego está, no diría yo conmocionando, pero sí arrastrando al sector, a sus tendencias. De todos modos, eso no se le escapa, como digo, a casi nadie; y, sin embargo, entraña mucha más dificultad de la que parece a primera vista. En el caso de Bull y otras grandes compañías de su estilo, se trata de variar toda una filosofía que hasta ahora era rentable y que se está conviertiendo en un lastre.

¿Se trata de una nueva filosofía de productos? Los sistemas propietarios caen y se estila una nueva cultura en tecnología de la información ¿es eso?

- Si sólo fuera eso, el problema no sería de mayor importancia. El meollo del asunto radica en que la oferta de las grandes compañías ha de centrarse hoy en servicios, en proyectos, y no en productos. Antiguamente, los clientes demandaban una serie de sistemas que luego, por sí mismos o en colaboración con el fabricante, implementaban según sus necesidades. Con la apertura de nuevas perspectivas en la actualidad, el cliente ha tomado conciencia de que es posible hacer eso con menos costes y en menor tiempo, y ha delegado la responsabilidad en el fabricante, que ya no es tal, sino un integrador, un ofertador de soluciones.

¿Soluciones entendidas como servicios?

- No sólo eso; es necesario evaluar costes a priori, evaluar niveles de rendimiento y, lo que es más importante, tomar conciencia de que el cliente ya no nos quiere como suministradores, sino como partners tecnológicos. No es tan sólo que se ofrezca un servicio, es que se vive prácticamente en casa del cliente. Un grupo como Bull, con su base instalada, corre el peligro al igual que los demás constructores de su talla de quedarse obsoleto en su oferta en cuestión de días. Y una inversión de varios millones de dólares no puede soportar ese hecho.

Entonces, la integración de sistemas es ya un papel del fabricante, y no de los integradores como tales.

- Eso es ya más complicado de contestar. Las casas de software, incluso las pequeñas empresas de software, están realizando grandes trabajos en el desarrollo de soluciones. La cuestión es que esas soluciones encuentran un enclave básico en las plataformas existentes, siempre que éstas pongan de manifiesto un valor añadido, que interesa a desarrollador y cliente. Por su parte, el hardware es mucho más barato, y las implementaciones son aún costosas. Pero ese mundo basado en las soluciones software de alto nivel llegará, y no muy tarde.

En cualquier caso, y una empresa como Bull ha de ser consciente, la última palabra en una implementación a ese nivel está en dirección general ¿Qué papel tienen ellos en todo esto?

- Muy cierto, pero con matices. Lo normal, desde luego, es que la firma de autorización provenga de dirección general, pero sucede en la mayoría de los casos que el departamento de informática ha de mostrar cuáles son los pros y los contras de la inversión, lo cual es un arma de doble filo, y me explico: el máximo ejecutivo de una compañía puede apreciar el apartado informático como un fiel aliado para sus intereses o, por el contrario, como una interferencia continua en la consecución de los mismos (es lo que yo denomino enabler/disabler). Como puede usted imaginar, la percepción de la informática como un enabler de objetivos es un aspecto que, con los nuevos tiempos, le viene un poco grande al jefe de proceso de datos. Por todo ello, Bull está virando de ser un proveedor de equipos, de tecnología, a ser un proveedor de soluciones, un integrador.

Pero, integración de sistemas ¿entendida también como integración de soluciones de terceras compañías?

- Desde luego, si procede. En realidad, ¿qué es lo que se ha hecho desde el principio de los tiempos, de una forma u otra? integrar una solución de terceros en otra solución de terceros, y todo ese entramado de soluciones en una plataforma de terceros. No nos engañemos, lo único que ha cambiado es que el cliente delega cada vez más en el fabricante. La cuestión es sencilla: señor IT Manager ¿entiende su negocio? ¿entiende como optimizarlo? ¿entiende en qué medida podemos ayudarle?. En definitiva, no es más que perseguir al departamento de informática, ahora más que nunca. Si en ello entran soluciones de terceros, no hay opción.

Sistemas abiertos, migración, costes, ciclo de vida... ¿en qué medida son importantes estos conceptos para la Bull actual?

- Es una cuestión de silogismos. ¿Donde estás ahora? ¿Donde has de estar en pocos años? ¿Cómo conseguirlo? Realmente, existen compañías que lo tienen más difícil, por su nivel de inversión y la naturaleza de la misma. Pero le diré algo: hay quien dice que Unix o MS-DOS no son estándares ¿podría usted jurarlo? No, en realidad hay que jugar con hechos y no con especulaciones. Mi papel, al frente del área europea de Bull, está encaminado a conseguir que nuestros clientes no se encuentren fuera de juego ni por un segundo. Los sistemas abiertos son una realidad, quizá costosa en este momento pero realidad al fin y al cabo. Los ciclos de vida de un sistema, por su parte, son tan inciertos como difíciles de controlar.

A este respecto, cabe mencionar un reciente acuerdo por el cual ustedes serán el integrador primario de una nueva opción dentro del DCE. ¿Consideran importante el compromiso con los nuevos estándares?

- Fundamental, y creo que es sintomático el vertiginoso avance de este compromiso, dado que estamos trabajando de una manera muy activa con todo lo que significa el DCE. Este y otros actores nos interesan dado que queremos influir en el camino por donde caminan las tecnologías actuales.

Tomar una decisión tecnológica individual es relativamente fácil, pero si la tecnología camina por senderos de consenso, en realidad no se trata de imponer decisiones, sino más bien de influir en las decisiones finales de consenso.

¿Influye en todo ello su trabajo en colaboración con IBM o NEC?

- A medida que el tiempo pasa, es necesario delimitar en qué aspectos trabajas con tus partners y en qué campos compites realmente con ellos. Nuestra relación con IBM y NEC es muy provechosa, pero lo es para las dos partes (las tres, en este caso)

¿Es correcto decir que las relaciones con IBM se están deteriorando?

- No es así, aunque sé por que lo menciona. Existe una información que todo el sector espera impaciente, sobre si IBM acudirá o no a la recapitalización de Bull. Digamos que ellos mismos atraviesan algunos problemas en la actualidad, y esto es por el momento una incógnita. En cualquier caso, su tecnología seguirá asistiéndonos, y es posible que las dos compañías afrontemos en un futuro cercano estrategias similares pero, como he mencionado a

Revista Digital

Impresión profesional

HP Impresion Móvil Pymes