Hacia una estrategia para la sanidad electrónica: innovación

La actual situación de la economía española debe ser una valiosa excusa para realizar profundos cambios en el ámbito de la salud. Es una oportunidad histórica para analizar la realidad de nuestro sistema de salud y en el que son valores no discutibles la alta cualificación de nuestros profesionales sanitarios, los derechos de los ciudadanos en la protección de su salud y la compleja organización e importantes recursos que el sector público dedica a proveer servicios de salud. Hay que cumplir estas aseveraciones ya que nuestro sector está en permanente cambio, tanto en las demandas de sus “clientes” como en los procedimientos para su resolución.
La demanda creciente de servicios por parte de los ciudadanos viene marcada por el incremento del número de personas con patologías crónicas, gracias al aumento de la esperanza de vida que se produce por incorporar a los servicios sanitarios los avances de la medicina basados en nuevos medicamentos, procedimientos o productos tecnológicos clínicos. Para lograr esto, el sistema de salud precisa que los profesionales adquieran nuevos conocimientos mediante la investigación y la formación continua, la incorporación de las técnicas y recursos que estos avances requieren y la adecuación de la organización a las nuevas necesidades. Y además garantizando la sostenibilidad económica del sistema.
La innovación tecnológica mediante el uso extendido de las TIC permite abordar esta situación; pero si esta innovación por sí sola puede producir efectos importantes para que se alcancen los objetivos necesarios se debe producir como prerrequisito la innovación organizativa que contemple los aspectos para que el sistema de salud se adecue a nuevos modelos de funcionamiento.

PLAN ESTRATÉGICO DE SALUD
Es imprescindible que se priorice la realización de un plan estratégico de salud que base su implantación en la innovación TIC. Es preciso promover (la SEIS lleva años haciéndolo) la necesidad de realizar una planificación estratégica para la sanidad electrónica que aúne esfuerzos e intereses de todos los agentes participantes en el sector salud: ciudadanos, profesionales sanitarios, organizaciones sanitarias e industria.
Se debe potenciar Internet y las comunicaciones móviles para facilitar la interacción entre los actores y la provisión de servicios de información, de colaboración y de redes sociales. Los ciudadanos deben tener resuelto el acceso a su historia clínica y la personalización según las necesidades de información de cada usuario y la incorporación de aplicaciones TIC de soporte para los autocuidados, la prevención y la promoción de hábitos de vida saludable.
Desde el punto de vista de los profesionales, hay que impulsar la homogeneización de los procesos y decisiones clínicas, basadas en el conocimiento científico, en el consenso y la evidencia, mediante la implantación de sistemas de información orientados a procesos longitudinales en salud, integrando los distintos niveles asistenciales, con acceso a bases de datos de conocimiento y herramientas de colaboración. Todo teniendo en cuenta la accesibilidad para todos, la garantía de seguridad y de calidad de la información.
En lo que respecta a las organizaciones, el desarrollo de las TIC para la salud es una cuestión de compromiso institucional que requiere un esfuerzo de largo alcance y en el que se debe contemplar la sanidad electrónica como un elemento clave en los programas de reforma de la asistencia sanitaria. Es necesario vincular las aplicaciones de las TIC en Salud con los beneficios en salud, calidad, seguridad y eficiencia, y promover la cooperación de todas las partes interesadas.
La infraestructura TIC es esencial para el acceso de las organizaciones, los profesionales y los usuarios a los servicios digitales en red y para permitir la implantación de aplicaciones que no se vean limitadas por tiempos de respuesta ni capacidades de proceso. La planificación de las infraestructuras debe estar abierta a la evolución tecnológica y al rápido crecimiento de la demanda de nuevas aplicaciones y debe garantizar su disponibilidad. La industria debe suministrar arquitecturas de redes de alta capacidad, servicios digitales avanzados y sistemas de información modernos. Sus sistemas deben garantizar la integración e interoperabilidad de infraestructuras de TIC para la salud en el nivel nacional y europeo basada en estándares abiertos y facilitar la conectividad y acceso universal a los servicios de e-salud a todos los usuarios de forma segura y eficiente. Las TIC son el instrumento para resolver en clave de Eficacia, Efectividad y Eficiencia los retos que plantea el sector salud.

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