"Es necesario que las pymes españolas incrementen sus inversiones en TIC"

Miguel Ángel Eced, miembro de honor de la junta directiva de AUTELSI

Con una amplia experiencia en el mundo de las telecomunicaciones, Miguel Ángel Eced, durante muchos años presidente de AUTEL y actual miembro de honor de la junta directiva de AUTELSI, analiza el papel que deben jugar éstas dentro de la empresa y, sobre todo, en las pymes, que son las que más necesitan de herramientas que les ayuden a incrementar su eficacia. En su opinión, el papel de la Administración es fundamental para convencer a los empresarios de los beneficios de la adopción de la tecnología. Los planes del Gobierno se apoyan en las TIC como elemento de crecimiento y competitividad; sin embargo, las telecomunicaciones parecen las grandes olvidadas. ¿Son los empresarios conscientes de la necesidad de contar con redes seguras y fiables para su desarrollo? - Hoy es impensable realizar proyectos informáticos sin contar con las telecomunicaciones; en cuanto a su nivel de seguridad y fiabilidad, en España disponemos de tecnologías y servicios que pueden compararse con los mejores de Europa y EE UU. El problema es la percepción de los empresarios. Cuando hablamos de las TIC, no deberían pensar en clave tecnológica, sino de negocio. Lo importante es que comprendan que éstas mejorarán sus procesos, aumentando su productividad y haciéndolos más competitivos. Las ayudas y subvenciones previstas por el Gobierno, ¿son suficientes para igualar la extensión y el uso de las redes en las empresas, o seguimos por debajo de los países europeos de nuestro entorno? - Desgraciadamente, seguimos por debajo de la media europea en el desarrollo de redes, aunque el entorno empresarial ha mejorado. En ayudas y subvenciones tenemos ya un diagnóstico exhaustivo de la situación. Las grandes empresas son las que utilizan de manera intensa estas tecnologías, y algunos sectores como el financiero están a la cabeza no sólo de Europa sino del mundo y lo mismo sucede con la mediana empresa. El problema está en las pequeñas y a ellas se han dirigido de forma específica los planes de los diferentes gobiernos. Hay que segmentar este colectivo, potenciando los recursos de las empresas en sectores de tradición española. Así lo ha entendido el Gobierno y es el camino que está siguiendo, pero su ejecución es más lenta de lo que a todos nos gustaría. Sufrimos un retraso en el capítulo de inversiones en I+D+i. ¿Están las empresas preparadas para invertir en desarrollo o seguirán acudiendo al exterior, con la consiguiente dependencia tecnológica y económica? - Los recursos que invertimos en I+D+i están lejos de nuestros competidores, y esto a la larga puede ser fatal, aunque la aportación del Estado está porcentualmente por encima de la media europea. Proyectos como los parques tecnológicos cercanos a las universidades pueden facilitar el acercamiento de las empresas a los centros de investigación. La baja aportación de las empresas se debe, por un lado, a que las más grandes no tienen un alto componente tecnológico, la gran industria de telecomunicaciones prácticamente ha desaparecido, y el sector de automoción tiene sus centros de diseño fuera de nuestras fronteras. Los responsables españoles están luchando por traer a España centros de desarrollo, pero la dimensión de nuestro mercado interior tampoco es una baza con la que negociar. En cuanto a la innovación, empresas como las financieras o las de servicios de telecomunicaciones están constantemente innovando en productos y prestaciones y el sistema debería ser más flexible para que pudieran aprovecharse de las ventajas fiscales que existen. Los gobiernos autónomos han solicitado repetidamente al central una disminución de los impuestos que gravan las telecomunicaciones y la banda ancha. ¿Es ésta la solución para fomentar el acceso a la Sociedad de la Información? - La reducción de impuestos es buena, aunque no creo que por sí sola elimine la brecha digital. La gran ventaja de las TIC no está en reducir gastos en telecomunicaciones, sino en invertir mucho más para que la productividad aumente, el mercado se amplíe y los beneficios crezcan. Éste es el mensaje que hay que transmitir a nuestros empresarios. La disminución del presupuesto de telecomunicaciones, por el poco peso que tiene en sus gastos, no repercutirá en sus resultados. Ha ocupado puestos estratégicos en el mundo de las TIC en nuestro país. ¿Cómo ha cambiado la forma de utilizar la tecnología en los últimos veinticinco años? - Veinticinco años son muchos, pero casi cincuenta, que son los que he dedicado profesionalmente a estas tecnologías, son demasiados, y en este tiempo se han producido cambios espectaculares. Las primeras aplicaciones sirvieron para reducir drásticamente las plantillas. Luego se informatizó la administración, nómina y contabilidad. El paso siguiente fue la aparición del teleproceso aplicado a los servicios al cliente. Aplicaciones punteras de esta etapa fueron la reserva y venta de billetes de RENFE e Iberia, y en las que las telecomunicaciones eran indispensables. Por último, la aparición de los gestores de bases de datos, los sistemas de telecomunicaciones avanzados, la aparición de los PCs e Internet han dado un giro total a las aplicaciones informáticas, con sistemas que aportan una potencia inimaginable. Lo más sobresaliente es que estas aplicaciones no reducen ni personal ni gastos y permiten ampliar el mercado y la oferta de servicios a los clientes. Esta experiencia, que las grandes y medianas empresas conocen muy bien, es la que hay que transmitir a las pequeñas. La tarea no es fácil pero hay que seguir trabajando.

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