Es aconsejable no defraudar

Entiendo la pose preñada de escepticismo con que se reciben los anuncios legislativos –por parte, principalmente, de quienes se han visto decepcionados con anterioridad ante la diferencia entre lo que se les prometió y lo que recibieron– y lo estoy comprobando con los que conocen –muy pocos, en proporción a los que deberían habérselo leído– el borrador de anteproyecto de la Ley de Impulso de la Sociedad de la Información (LISI). En España se legisla mucho, pero no siempre bien. Nos han anunciado la LISI –responsable el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio– y con poca diferencia de tiempo la Ley de Administración Electrónica –responsable el Ministerio de Administraciones Públicas– dando la impresión de que ambas carteras no se han reunido para dar lectura a los contenidos, y debatir cuando fuera aconsejable refundirlas, si se apreciara que la primera ley pudiera quedarse con escaso contenido. Porque el borrador de la LISI, que no se ha consensuado con el sector y la sociedad –dirán que con el período abierto para presentar propuestas es suficiente– es muy pretencioso pero escaso en mecanismos para conseguir sus fines. Teniendo en cuenta que el motor de la SI se alimenta de aspectos económicos, la LISI debería poner más énfasis en ellos, adoptando medidas de impulso del comercio electrónico mediante discriminación positiva y desgravar fiscalmente a las empresas que utilicen comercio-e o que realicen inversiones en esta área. Porque, si no se desea que este comercio crezca vegetativamente, hay que lograr que sea atractivo para el consumidor mediante precios más baratos. Disponer de ventajas fiscales para hacer frente a grandes superficies, por ejemplo.

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