El voluntariado entra en la responsabilidad corporativa

Las empresas de TI se implican en la universalización del conocimiento
Las nuevas tecnologías pueden ser un medio para la acción social y el desarrollo o pueden convertirse en un factor que incremente aún más las desigualdades, a través de la llamada “brecha digital”. Muchas compañías de Tecnologías de la Información (TI) han comprendido su papel a la hora de inclinar la balanza de un lado o de otro y han decidido promover las actividades altruistas entre sus empleados; además de destinar parte de sus activos a tales iniciativas.

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Voluntariado, el pasado 5 de diciembre, la Fundación Cibervoluntarios organizó sus primeras jornadas abiertas sobre voluntariado tecnológico en la sede de IBM en Madrid; acto que contó con la presencia de IBM, Correos y Fundetec. En éste, Luis Arroyo, vicepresidente de la entidad organizadora, señaló la necesidad de que la empresa se implique con la sociedad a través de este tipo de iniciativas, y puso de relieve que “para hacer llegar los beneficios de la revolución tecnológica a todos los rincones de nuestro planeta, hará falta un ingente esfuerzo, similar al que se hizo en los sesenta con la alfabetización”.

En este sentido, muchas empresas de TI han descubierto la necesidad de promocionar la igualdad de oportunidades a la hora de acceder a las nuevas tecnologías como medio para paliar la brecha digital y que la Sociedad de la Información sea realmente una sociedad globalizada –y como algo que finalmente acabará repercutiendo también en su propio beneficio–. Por esto el voluntariado ha aparecido con fuerza en los últimos años dentro de las actividades de responsabilidad social corporativa de muchas empresas de TI. Programas como On Demand Community de IBM, puesto en marcha en noviembre de 2003 con el objetivo de que los empleados y jubilados de la compañía participen en actividades altruistas destinadas a favorecer el progreso de su comunidad, y que también se mencionó en la jornada de Cibervoluntarios, constituyen un buen ejemplo.

Alfabetización digital
Microsoft es otra de las empresas volcadas en estas prácticas. Ésta ayuda en la alfabetización digital de personas pertenecientes a colectivos desfavorecidos, prestando personal y tecnología a ONGs que desarrollan proyectos de este tipo. Por ejemplo, varios de los trabajadores de la filial ibérica participan en cursos de alfabetización digital par a mujeres víctimas de la violencia de género, organizados en colaboración con ayuntamientos, comunidades autónomas u ONGs.

En Alhaurín de la Torre (Málaga) esta colaboración se ha materializado en los cursos de educación digital para mujeres víctimas de la violencia doméstica que desarrolla la asociación Mujeres por Alhaurín de la Torre (AMAT). La multinacional presta a esta ONG personal que complementa la función de los formadores de la asociación cuando el temario comienza a ser complejo; además dona software e incluye a las mujeres que realizan esta formación en su bolsa de trabajo.

Carmen Guerrero, directora de AMAT, explica que, además de Microsoft, empresas como Unicaja Málaga y La Caixa –e incluso particulares– les han ayudado donando sus equipos informáticos obsoletos. La experiencia se inició en marzo de 2006; ya se han concluido dos cursos y ha comenzado un tercero.

Los voluntarios de Microsoft que participan en estos proyectos también se benefician de un aprendizaje. Es el caso de Margarita Ruiz, gestora de cuentas de MSN y voluntaria en un curso muy semejante al de Alhaurín y que se realizó en Navalcarnero (Madrid) en colaboración con el ayuntamiento de la localidad. “Algunas de estas mujeres se sentaban por primera vez delante de un PC, así que debimos explicarles lo básico: cómo encenderlo y apagarlo, o cómo usar el teclado y el ratón”; señala Ruiz, quien asegura haber aprendido mucho más de ellas de lo que les ha enseñado.

Jóvenes inmigrantes
Por su parte, Nokia y Cruz Roja firmaron un convenio a mediados de junio de 2006 para trabajar de forma conjunta en la integración de inmigrantes menores de edad en Madrid, San Sebastián y Lanzarote. La ONG ha creado equipos que trabajan con estos jóvenes para ayudarles a desarrollar las aptitudes que necesitan para valerse en nuestra sociedad: idioma, habilidades sociales y uso de las TI.

Cada uno de los chicos que participa en el proyecto cuenta con un “padrino”; una persona que se compromete a dedicarles unas horas a la semana y que se convierte en su referente.

La participación Nokia en este proyecto, según explica Solange Cummins, directora de comunicación de la compañía en España, se materializa en la financiación del mismo y en la colaboración de sus empleados inscritos dentro de Helping Hands, un programa de voluntariado en el que puede participar cualquier empleado de la compañía y por el que la empresa pone en relación con diferentes ONGs a los empleados interesados en realizar actividades solidarias. “El proyecto realizado con Cruz Roja se ha denominado Crono porque estos chicos necesitan que alguien les dedique tiempo para poder salir adelante y porque la palabra es un acrónimo de Cruz Roja y Nokia”, señala Cummins.

La multinacional finlandesa realiza una aportación económica que se revisa anualmente en función de las necesidades y los resultados y que se mantendrá durante un tiempo mínimo de tres años.

Cibervoluntarios
Un voluntario tecnológico, no obstante, no necesita la mediación de una gran empresa para serlo. Un ejemplo de esto es la fundación Wikimedia y su conocida enciclopedia libre y colaborativa Wikipedia, que cuenta con casi 200.000 artículos en su versión en castellano y más de millón y medio en la inglesa. El objetivo del proyecto es la difusión global del conocimiento de forma independiente y gratuita y cualquiera puede contribuir, desde su ordenador, aportando su tiempo y sus conocimientos.

La labor formativa aparece muy ligada a la actividad de los voluntarios tecnológicos; es el caso de la mencionada Cibervoluntarios, que nació en 2001 como un movimiento asociativo entre internautas dispuestos a realizar labores de este tipo y que ha ido adquiriendo entidad hasta convertirse, en 2005, en una fundación. Según explica Yolanda Rueda, presidenta de la fundación, la misión, desde un principio, fue fomentar el conocimiento y uso de las nuevas tecnologías entre la población con menores oportunidades de acceso a las mismas. “Nuestra primera fase fue de activismo total, aprendiendo por el método de prueba-error qué es lo que funciona a la hora de enseñar las nuevas tecnologías”, explica la responsable, quien añade que, la colaboración con la empresa privada y con otras ONGs, dentro del marco del programa internacional de voluntariado de Naciones Unidas ha sido determinante para el crecimiento de la asociación.

En cuanto a esta relación entre su fundación, las empresas tecnológicas y las políticas de responsabilidad social de éstas, Rueda asegura que tienen suerte, “ya que nos ven como parte de una de las cosas que hay que hacer”.

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