El teletrabajo en España, ¿una opción de futuro o una realidad actual?

En 2010 serán 17 millones de europeos los que teletrabajen

Que el teletrabajo es una realidad lo demuestran los cuatro millones de trabajadores que hay en la actualidad en Europa, según la Comisión Europea. Que esta realidad es menos tangible en el estado español también, dado que sólo el 5% de los empleados de este país trabaja a distancia. No obstante, su actuación parece extenderse a colectivos no habituales en esta modalidad de trabajo, como son la empresa mediana y la Administración Pública.

El pasado mes de octubre, los representantes de empleadores y trabajadores europeos presentaron al comisario responsable del empleo, asuntos sociales e igualdad de oportunidades en la Unión Europea (UE), el primer informe sobre la aplicación del acuerdo marco sobre teletrabajo en los 25 Estados miembros. El hecho, que pudiera ser interpretado como una actuación más en el escenario de la UE, tiene la particularidad de que es la primera vez que una propuesta social europea se aplica con arreglo a la normativa de cada Estado miembro, y sin que este tenga que modificar la legislación nacional vigente para facilitar su ejecución. El acuerdo supone una valiosa experiencia para la aplicación de otras iniciativas sociales, pero, sobre todo, es un anticipo del éxito que puede tener el teletrabajo en Europa.
En el Viejo Continente ya son cuatro millones los empleados que trabajan a distancia, y se estima que en 2010 serán 17 millones de europeos los que teletrabajen. En España, alrededor del 5% de la población ha elegido esta modalidad laboral, frente al 8% en el Reino Unido y Holanda.

Equilibrio entre vida laboral y familiar
El Grupo Delaware es una empresa española de consultoría de negocio, servicios tecnológicos y soluciones I+D+i, que cuenta con una plantilla de 300 trabajadores, y que tiene muy claro el deber de garantizar a éstos un equilibrio entre la vida laboral y familiar. “Muchas veces los directivos hablamos en exceso sobre la conciliación entre la vida profesional y personal, pero todavía son muy pocas las acciones que se ponen en marcha para lograrlo”, señala María Dolores Fernández, socia y directora de medios del Grupo Delaware. A pesar de ser una empresa joven (comienza en el año 2000), ésta es pionera en el sector de consultoría de tamaño medio en iniciativas como ofrecer hasta cuatro días de vacaciones por paternidad; 23 días de vacaciones (uno más que lo establecido en convenio), así como una reunión anual de tres días con todos los empleados “donde está prohibido hablar de trabajo”, explica Fernández.
La inquietud por el teletrabajo en el Grupo Delaware empezó por primera vez hace un año, pero el primer experimento verdadero de teletrabajo “se produjo de manera natural”, según afirma Fernández. A principios de este año, la responsable de calidad de la compañía no podía ir a la oficina y trabajaba desde su casa. “No la echamos de menos, ya que al cumplir con sus objetivos, parecía como si estuviera físicamente en la oficina”, apunta la directora de Grupo Delaware.
Fue a principios de septiembre, cuando Grupo Delaware decide poner en marcha un proyecto piloto de teletrabajo cuya primera fase se efectuará sólo con la responsable de calidad. Una vez transcurridos seis meses de prueba se trasladará la realidad del teletrabajo a otras áreas. En este sentido, la consultora está estudiando la opción del teletrabajo en áreas como la parte comercial, formada por 12 personas. “Un account manager debe estar siempre en el cliente, por lo que no es necesaria su presencia en la oficina salvo para preparar información de las ofertas”, explica Fernández. No obstante, la elección de esta modalidad de trabajo en el Grupo Delaware es voluntaria “a pesar de que el departamento sea susceptible de ello”, apunta la directiva, quien añade que “si bien hasta ahora el proyecto piloto de teletrabajo sólo concierne a una persona, la mayoría de los empleados se muestran interesados en afrontar una nueva forma de trabajar”.

Trabajo por objetivos
Implantar el teletrabajo, además de un cambio cultural, exige una transformación organizativa de la empresa donde el trabajo por horarios se transforma en trabajo por objetivos, que “en nuestro caso se apoya en resultados quincenales”, afirma Fernández. Por otra parte, en el desempeño del teletrabajo hay elementos que aportan ventajas evidentes al trabajador, como son una mayor disponibilidad en el tiempo y flexibilidad del horario laboral; pero también existen inconvenientes, como es “la picaresca que surge en el empleado al no estar controlado”.
Entre las ventajas que para el Grupo Delaware supondrá esta modalidad de teletrabajo destaca un ahorro de entre un 10 y un 15% de instalación y espacio, así como un incremento del 15% en la productividad del empleado. Con este proyecto piloto, “Grupo Delaware quiere demostrar a otras empresas de tamaño medio la viabilidad del teletrabajo”, subraya la directiva.
El objetivo de la consultora en un plazo de diez años, “es llegar de forma escalonada a la organización virtual”, explica María Dolores Fernández.


Los funcionarios también buscan el teletrabajo
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El Ministerio de Administraciones Públicas (MAP) ha elaborado una guía para la implantación del teletrabajo en la Administración General del Estado. La iniciativa forma parte del Plan Concilia, aprobado a finales del pasado año, y destinado a buscar fórmulas que faciliten la conciliación de la vida laboral y personal de los empleados públicos.
Carlos Maza, presidente de Astic (Asociación Profesional del Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Información de la Administración del Estado), valora favorablemente la introducción progresiva del teletrabajo “porque supone un factor de modernidad y progreso de las administraciones públicas, y al mismo tiempo puede servir para elevar la productividad del trabajo y tener un efecto ejemplificador en el sector privado”. No obstante, Maza señala que los programas piloto de teletrabajo en los departamentos ministeriales “nos parecen poco ambiciosos”. Según el presidente de Astic, “si bien se habilita la realización de pilotos, no se fijan objetivos de los mismos ni se permite la generación del teletrabajo para el desempeño de la función administrativa”.
Excepto atención directa
El texto también señala que los programas de teletrabajo deberán incluir a un número de empleados significativo, que se fija entre 30 y 50 personas. Asimismo, apunta que todos los puestos de trabajo son susceptibles de ser incluidos en el proyecto, con la excepción de aquellos que requieran contactos personales frecuentes o sean de atención directa al público. Para Carlos Maza, “las actividades adecuadas para el teletrabajo son todas aquellas que requieran trabajo personal intelectual”. De este modo, quedan excluidos de su aplicación, entre otros, los puestos de subdirector general, registro, información presencial al ciudadano, secretarías y ordenanzas. La participación en los programas piloto será siempre de carácter voluntario, y para acceder a ellos ha de estarse en servicio activo y tener conocimientos en ofimática. Finalmente, Maza afirma que “las AA.PP. disponen de suficiente tecnología y equipo hu

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