El sector financiero español vuelve a invertir en TI tras un periodo de constricción del gasto. Según un informe de Accenture, las entidades financieras españolas incrementaron su inversión tecnológica un 8,4% en 2006

Las entidades financieras española vuelve a invertir con fuerza en materia de Tecnologías de la Información (TI), después de haber experimentado un periodo de cierta congelación de sus presupuestos en este sentido en los últimos años. Así lo pone de manifiesto un estudio de Accenture, que muestra que las inversiones tecnológicas realizadas por el sector financiero nacional ascendieron un 8,4% en 2006, vaticinando una nueva tendencia al alza.

El sector financiero incrementó sus gastos e inversiones en Tecnologías de la Información (TI) un 8,4% en 2006, modificando la situación de congelamiento de las mismas imperante desde 2001. El crecimiento de la inversión en este campo está en línea con el de los gastos generales de administración, algo que no sucedía desde hace cinco años. Ésta es una de las conclusiones del informe “Estudio de Costes de Tecnologías de la Información en las Entidades Financieras Españolas en 2006”, realizado por Accenture, en el que las 22 entidades participantes (bancos y cajas) representan el 64% del sistema bancario español por activos totales.
Este incremento de la inversión se sitúa en línea con el conjunto del mercado español de TI tras varios años de desarrollo muy inferior, y además se encuentra en línea con el 8% de crecimiento del PIB en términos nominales (3,9% en términos reales). Con todo, la dedicación total de recursos a este campo por parte del sector bancario en 2006 alcanza los 3.000 millones de euros, lo que confirma a las entidades financieras como las que más inversión realizan en tecnología aunque la diferencia se vaya reduciendo respecto a otros campos de actividad.
Se debe destacar que se aprecia una mayor atención al negocio que en años anteriores, lo que se refleja en que el desarrollo de aplicaciones crece un 8,6%. A pesar de ello la asignación de recursos está todavía muy centrada en la infraestructura y poco en aplicaciones. Como explica José Antonio Fernández, socio de Accenture y autor del estudio: “Hay un incremento de la dedicación de recursos a TI y una mayor atención al negocio, lo que supone una evolución claramente positiva. No obstante, en la mayoría de los casos se trata de iniciativas muy tácticas y de alcance limitado. Es necesario evolucionar hacia iniciativas de mayor entidad, con mayor aportación de valor al negocio y con mayor impacto en la innovación y la competitividad”.

Distribución de recursos
Otro punto relevante es el destino que se da a las inversiones anteriormente citadas: costes discrecionales, alineamiento de las TI con el negocio, flexibilidad y composición equilibrada de recursos. En primer lugar, aparecen los costes discrecionales, que se dedican a construir nuevas capacidades y renovarse aquéllas que han quedado obsoletas. Éstos se mantienen en el 47,6%.
En segundo lugar, el alineamiento de las TI con los objetivos y estrategias del negocio, donde el control de costes y la mejora de la eficiencia siguen siendo objetivos importantes, aunque se aprecia la puesta en marcha de mejoras tácticas y alcance limitado. Respecto a la flexibilidad, se mejora más de cinco puntos y se sitúa en el 57,1% gracias al crecimiento de outsourcing de infraestructura, especialmente en grandes compañías.
Por último, el equilibrio de recursos sigue estando muy centrado en infraestructura y poco en aplicaciones (32,6%).

Costes
En su conjunto, los costes en TI se realizaron en: nuevas adquisiciones; mantenimiento de la infraestructura de hardware, software y comunicaciones; mantenimiento de aplicaciones; outsourcing de infraestructura; proveedores de servicios externos; y personal interno.
En este sentido, cabe destacar que las nuevas adquisiciones han crecido de manera importante (9,6%), mientras que el mantenimiento de estructura sigue estable, y el desarrollo y gestión de aplicaciones conserva un crecimiento similar al de 2005. Además, los servicios externos de desarrollo de aplicaciones crecen mientras que los de producción se reducen.


Tecnología como palanca para mejorar la capacidad competitiva
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En la mayoría de las entidades, la gestión ha continuado estando muy centrada en el corto plazo, en la gestión de los costes y en la optimización de las operaciones en base a medidas fundamentalmente de índole táctica. Según Accenture, es necesario evolucionar a un enfoque más estratégico y más centrado en el medio plazo y en el negocio. En este contexto actual es aconsejable volver a centrar la atención en la tecnología como palanca para mejorar la capacidad competitiva, la innovación y la aportación de valor de forma sostenida, además de conseguir una estructura de costes más equilibrada y una mayor integración entre tecnología y negocio.
Asimismo, como, por otro lado, recordó recientemente Peter Farley, managing director en EMEA de Finantial Insights, en un congreso de banca organizado por la consultora IDC en Madrid, los grandes retos tecnológicos de las entidades financieras son el reemplazo de los tradicionales cores bancarios por arquitecturas más abiertas; renovar la experiencia del cliente, dotándole de herramientas de comunicación multicanal con su entidad financiera; proporcionar los nuevos servicios de pagos al hilo de las nuevas normativas (SEPA); incorporar la metodología a sus procesos de TI ligándolos a los de negocio; mejorar el servicio al cliente integrando el canal de ventas y de desarrollo de productos para potenciar la venta cruzada; y atender a los necesarios aspectos relacionados con la seguridad, el riesgo y la confianza. Según Farley, “sólo las compañías que estén mejor preparadas tecnológicamente resistirán a la competencia”.

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