El mercado español de OMV sufrirá en cinco años un proceso de concentración

La identificación y vinculación con el usuario, claves de la oferta

En 2006, la CMT daba su beneplácito a la entrada en el mercado del operador móvil virtual (OMV) con el objetivo de dinamizador. Dos años después, nada hacía presagiar la aparición de una veintena de nuevos actores en un momento de saturación, que pone en tela de juicio la capacidad del mercado para absorber tanta oferta.

En un contexto de mercado complicado, por el decrecimiento continuo en los ingresos de servicios de voz, los OMV plantean un nuevo modelo de negocio, bastante alejado de la creencia generalizada del precio como único factor diferencial de su oferta. “Los OMV transforman el servicio monolítico de los operadores de red tradicionales y lo adecuan a las necesidades del cliente”, afirma Miguel Ángel Suárez, director de operaciones de KPN. De hecho, han surgido OMV con un producto de alto valor, que entiende las necesidades de sus usuarios y que propone una oferta que compita con los operadores dominantes, alejando así la idea de que el OMV es un producto de marca blanca y el operador dominante un servicio de alto valor”. Tal y como corrobora Carlos de la Vega, director general de XL, “o nos diferenciamos en la oferta o este modelo de negocio es insostenible en el plazo de 2 ó 3 años”.
En la actualidad, los OMV representan el 2% del sector de las telecomunicaciones y se espera que esta cifra no rebase el 15%, como consecuencia del proceso de consolidación que se vaticina para el mercado español de los OMV. Una situación, que ya han experimentado los países de nuestro entorno, donde el mercado de OMV cuenta con más recorrido que en España, y donde el número final de actores se reduce a 4 ó 5 operadores que agregan valor añadido. “Hoy por hoy, el pipeline de potenciales jugadores va a seguir aumentado, como sucede en los mercados en crecimiento, pero lo que está claro es que el futuro del mercado de los OMV pasa por ser un mercado más concentrado y profesionalmente especializado”, explica Santiago Álvarez, director general de Main. Las previsiones apunta a que el mercado español de OMV crezca en los próximos cinco años hasta los 40 operadores móviles virtuales, momento en el que, tal y como sostiene Luis Miguel N. Molina, director de telecom, media, utilities y entertainment de Neoris, “sobrevivirán los que aporten un offering diferenciador y rentable, los que hayan sido capaces de encontrar un segmento de mercado al que el operador de red (OMR) no puede llegar y aquellos que hayan negociado con el operador de red unas condiciones y tarifas adecuadas”.

El OMV emocional
La diferenciación en la oferta es, sin duda, la clave del éxito en una andadura empresarial como es la singladura de un OMV. “La piedra filosofal –afirma Fernando Sáez Manero, vicepresidente de Autelsi– es orientar bien la oferta del servicio”. Por ello, segmentar el mercado en nichos con características y necesidades propias y configurar un servicio que realmente satisfaga sus requerimientos es el denominador común del modelo de negocio de los OMV. Así, se han creado OMV para el colectivo de los inmigrantes, para las familias, etc. Además, la búsqueda de estos nichos de mercado está planteando, dentro del sector de los OMV, nuevas aproximaciones al mercado, basadas en la vinculación con los usuarios, lo que abriría el espectro a partidos políticos, clubes deportivos, cadenas de televisión o asociaciones, que podrían aprovechar la relación con sus miembros para lanzar su propio operador móvil virtual. Experiencias de este tipo ya existen a nivel internacional y se ha demostrado que funcionan. En España, hubo ya un proyecto de estas características que puso en marcha un equipo de fútbol de Segunda División B, el Granada, y, a día de hoy, algunos de los clubes más importantes de nuestro país están estudiando iniciativas de este tipo.

Eliminar barreras
Hoy en día, existen 109 teléfonos móviles por cada 100 habitantes en España, lo que significa que “la única forma de crecer es ‘robando’ usuarios a otros competidores”, señala Molina; lo que puede, en ocasiones, condicionar la rentabilidad del OMV. Hasta el momento, los OMR gestionan la portabilidad de las líneas, lo que deja al OMV a expensas de un tercero que, puede extender sine die esta transferencia de clientes, dañando la imagen del operador entrante y generando cierta resistencia al cambio por parte del usuario final. Aún así, según datos de la CMT de abril, los operadores de telefonía móvil se intercambiaron un total de 315.753 números, de los cuales 6.446 pertenecen a los OMV. Un saldo que podría incrementarse condiderablemente con la decisión de la CMT de centralizar todo el proceso a través de una entidad independiente, que se encargue de que las portabilidades se hagan rápidamente y sin perjudicar a los usuarios.

Viñeta publicada el 20 de febrero de 1870 en La Flaca n.º 35 Tendencias

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