El futuro ya está aquí

Los dispositivos ultrainteligentes se adelantarán a nuestras necesidades

No es necesario ser adivino para darse cuenta de que se nos avecina cambios tecnológicos que van a modificar de forma sustancial nuestra vida. No sólo en el plano personal y privado, sino y quizás más importante, en el profesional.

Se despierta, enciende la televisión y su agente personal le saluda, diciendo: “buenos días, tiene un vuelo a Barcelona esta mañana y está lloviendo, póngase el chubasquero”. Según se acerca al aeropuerto, su agente susurra al injerto holográfico de su oído, exactamente dónde puede aparcar. En el trabajo, su agente está pendiente de sus citas y le ofrece la información en tiempo real necesaria para que su empresa o departamento funcionen adecuadamente.
¿Necesita buscar algo? No hace falta teclear términos de búsqueda en Google, basta con preguntarle a su agente lo que quiera buscar y él lo hará en un nanosegundo. Esto, que podría parecer el argumento de una película de ciencia ficción, ya casi está ocurriendo en la actualidad.
Los avances en informática cuántica podrían acabar con los efectos de la Ley de Moore. La potencia de los procesadores, en vez de duplicarse cada 18 meses, podría seguir una línea prácticamente vertical, como el resto del mundo de la informática.Eso facilitaría el camino de los agentes electrónicos ultrainteligentes, que utilizarían redes neuronales para aprender y, en última instancia, llegar al punto en el que se anticipen a lo que queramos.

Próxima convergencia, biotecnología, nanotecnología y TIC
Hay 2.500 millones de personas conectadas a Internet, un incremento de aproximadamente 1.000 millones en 2006. Y hay gente que no sólo está conectada, sino tienen un acceso de banda ancha, inalámbrico, penetrante...
Todo esto será posible debido a la convergencia, cada vez más acelerada de las TI, la nanotecnología y la biotecnología. Esta convergencia creará redes altamente colaborativas, profundamente personalizadas, intuitivas, predictivas, que se reparan a sí mismas y se autoabastecerán.
Las empresas se aprovecharán de ellas para ganar terreno competitivo en prácticamente todas las áreas del negocio, desde la cadena de suministro hasta un aumento de la productividad y el manejo de las relaciones con el cliente. La convergencia nano-bio-TI derivará en aparatos incorporados que mejorarán la productividad humana, por ejemplo chips que envíen información directamente al cortex cerebral, o aparatos incorporados que mejoren la inteligencia o la memoria humanas. Y estos avances no están tan lejanos como se podría pensar. La nanotecnología, acaba de despegar. Los gobiernos han empezado a invertir en nanotecnología.

Romper la Ley de Moore
La nanotecnología romperá la Ley de Moore y llevará cambios inimaginables al mundo de las TI. En 10 años, los avanzados nanomateriales multiplicarán por 1.000 el rendimiento y la potencia de la informática en red.
La nanotecnología también implicará enormes cambios en los intereses de las empresas de TI, que se pelearán por conseguir científicos materiales en lugar de programadores de Java. Los centros de datos seguirán teniendo la gran presencia que tienen ahora mismo, pero habrá tantas posibilidades informáticas que las compañías podrán servir datos de maneras que son apenas concebibles en este momento. En primer lugar, la nanotecnología se utilizará para reducir las formas de las cosas ya existentes, como los circuitos en el interior de los chips.
La segunda fase se compondrá de adelantos que apenas pueden ser concebidos hoy en día, como utilizar mecanismos artificiales. Un ejemplo podría ser una antena con el tamaño del pelo de un humano incorporado en la misma ropa.

El hogar digital
La expansión de los juegos electrónicos y los servicios de MP3 transformarán el hogar digital. El futuro es del hágalo usted mismo, creación de contenidos individual en redes P2P.
Estas redes serán el último peldaño de la expansión de la potencia informática, expansión del almacenamiento, penetración en bandas anchas y la ley de Reed de construcción comunitaria, que establece que la utilidad de las grandes redes, particularmente las redes sociales, puede escalar exponencialmente con el tamaño de la red. El poder de los juegos se expandirá más allá de los PCs y las consolas de videojuegos hasta nuevas formas y aparatos. El juego bajo demanda se hará un hueco en muchos hogares. La televisión por IP despegará debido a la penetración de la banda ancha y los nuevos modelos de negocio.

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