El desarrollo de software es un proceso en evolución continua

Según el Harvard Business School

La expansión de Internet y el nuevo marco donde operan la industria del software y servicios ha forzado a los programadores a cambiar el modo en que desarrollan y prueban las aplicaciones. Esta nueva técnica, que implican un desarrollo continuo del producto para responder adecuadamente a las exigencias del usuario, han relegado a un método que obviaba esta evolución, según el Harvard Business School.

Actualmente, la técnica de creación de software más extendida es la llamada de suministro-desarrollo y su característica fundamental es la continua entrada de información de cara a generar aplicaciones “al gusto del usuario”. Se trata, tal y como expone el informe, de un método más democrático que el modelo anterior, bautizado como técnica en cascada. En esta técnica, los estadios de la creación de aplicaciones está muy bien definidos y han de seguirse rigurosamente. El primer paso, según detalla el Harvard Business School, es realizar un análisis de las necesidades del futuro usuario del software. Es, sin duda, un paso necesario para definir un boceto de la aplicación básica y la arquitectura de la misma, explica el estudio. Posteriormente, han de abordarse la codificación, el análisis y la integración del software. La rigurosa metodología que establece la técnica en cascada responde al fin con la que nació este método: facilitar el desarrollo de proyectos de software de gran volumen, con especificaciones, requerimientos y funcionalidades customizables. Además, este modelo hizo que los desarrolladores dispusieran del tiempo suficiente para completar, examinar e implementar el software antes de entregárselo a los clientes, detalla el informe.
Hace aproximadamente tres décadas, según lo expuesto por el estudio realizado por el Harvard Business School, el modelo de desarrollo en cascada fue desapareciendo paulatinamente dando paso a la técnica conocida como modelo de suministro-desarrollo. La emergencia de esta técnica fue espoleada por la llegada de Internet en la medida que ha incrementado la demanda de aplicaciones fiables, hechas a medida del cliente y distribuidas al momento. Las premisas con las que nacía este modelo desdibujaba la línea de separación entre los distintos estadios de creación del modelo en cascada.
De esta manera, el desarrollo de software se desintegra en varios de proyectos de desarrollo más pequeños. Todos ellos, como expone el Harvard Business School, se realizan simultáneamente lo que ayuda a que el proyecto se realice más rápidamente. Esto quiere decir que en este modelo las fases de análisis, diseño, codificación e implementación se realizan al mismo tiempo y en un feedback continuo con los probadores de betas. Son numerosos los ejemplos de aplicaciones que, actualmente, se crean con la técnica de suministro-desarrollo. El Harvard Business School cita en este sentido el navegador de Microsoft Internet Explorer 3 (IE3). Para crear esta herramienta, lo primero que hizo la compañía fue un análisis pormenorizado de la industria de Internet y de la tecnología relacionada con las misma, entonces dominaban el panorama Yahoo y Netscape Communications. Una vez decididas las características del navegador, se marcó la fecha de lanzamiento del software. En poco espacio de tiempo, Microsoft lanzó algunas funcionalidades de la aplicación para que los examinadores de versiones beta lo probarán. La primera beta que se comercializó y la segunda de Internet Explorer 3, sólo representan el 50% y el 80% del producto final, respectivamente. Netscape siguió un camino similar para desarrollar Netscape Navigator 3.0, según revela el estudio.
Sin embargo, el modelo de suministro-desarrollo al igual que el de cascada tiene su contra. En este caso demasiada información puede dificultar el lanzamiento de determinadas aplicaciones en la medida que cada usuario tiene diferentes necesidades. Además, partiendo de que todas las características no se pueden incorporar a un producto de software, los desarrolladores necesitan priorizar las funcionalidades que deben incluirse en el producto final. Asimismo, concluye el estudio del Harvard Business School, una buena selección de los analizadores de software, capaces de atisbar fallos en los sistemas y suministrar entradas de datos innovadores, es un factor clave para asegurar el éxito del producto.

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