El auge de los entornos virtuales revoluciona la gestión del almacenamiento

Ninguna empresa o entidad pública es ajena a la vertiginosa expansión del universo digital. Según IDC, esta se habrá multiplicado por 44 en los próximos diez años. Disponer de sistemas de almacenamiento que permitan salvaguardar estos crecimientos es una necesidad apremiante. Contar con sistemas fáciles de usar, flexibles, que posibiliten la virtualización y que sean asequibles es la clave para que organizaciones con menor tamaño y recursos puedan afrontar este desafío. Así lo aseguran los responsables de sistemas de diferentes organizaciones, reunidos por ComputerWorld para reflexionar sobre estos aspectos.

La forma de abordar el almacenamiento ha cambiado en los últimos tiempos, no solo por la aparición de nuevas tecnologías y herramientas, sino por la necesidad de convertir la información en un valor para la organización, motivo por el que debe estar disponible en cualquier momento y lugar.
Para Julio Mingo, gerente senior de Accenture, la información hace que crezcan las organizaciones de forma exponencial y no solo en volumen sino en su nivel de criticidad, en los tiempos de respuesta. Los centros de proceso de datos son cada vez más eficientes en cuanto a coste y tiempo. “Nos estamos orientando hacia el
cloud computing, definiendo áreas y servicios proporcionados desde el CPD a través de una nube privada o pública. El almacenamiento se ha transformado dentro del data center y en este cambio se encuentran todas las organizaciones”.
Antonio Holguín, director de Tecnología y Comunicaciones de Acciona, coincide con esta idea al asegurar que “las empresas están saturadas en el tema de almacenamiento. Internamente es difícil sacar todo el provecho y el valor de las herramientas de que disponemos, aunque ya se empieza a entender que el pago por uso es un aspecto imprescindible en esta área”.
Convertir el almacenamiento en un servicio es, en opinión de Cesar Velasco, Storage & Backup manager de Manager Services de Atos, “una de las soluciones, sobre todo desde el punto de vista del cliente final. El gran reto es incluir el almacenamiento dentro del pull de recursos del data center, conseguir que sea un elemento estratégico, una capa más, convirtiéndolo en un servicio en sí mismo”.

Apostar por la virtualización
Roberto Gutiérrez, director de Infraestructuras Básicas de Bankia, aporta un nuevo elemento a la discusión: el uso de la virtualización en el entorno del almacenamiento. “Hace ya tiempo que es una posibilidad la virtualización en el entorno del almacenamiento para manejar grandes cantidades de información sin necesidad de aumentar los recursos disponibles. La experiencia que tenemos en la virtualización de servidores ha sido un elemento decisivo para exportar esta idea al campo del almacenamiento”.
Gestionar las expectativas que los directores y en general el negocio tiene en estos momentos con respecto a la virtualización es también, como asegura Paulino Guerrero, responsable del Área de Sistemas distribuidos de la Unidad de Infraestructura Tecnológica de Cepsa, “un aspecto importante. La pregunta a la que tenemos que contestar es si la virtualización en el almacenamiento nos va a reportar tantos beneficios y ahorros como en el campo de los servidores. Debemos preguntarnos también, si tenemos profesionales suficientemente capa­ci­ta­dos para transformar su forma de trabajar en almacenamiento, no solo por lo que a la virtualización se refiere sino por todo lo que va a suponer la nube”.
Pedro Serrera, subdirector general de Sistemas de Información de Fraternidad Muprespa, asegura que “el incremento de las necesidades de almacenamiento se deriva de la gran cantidad de ficheros con imágenes que utilizamos. Para hacer frente a esta realidad es necesario buscar soluciones de duplicidad. Otro aspecto que debemos contemplar como un elemento cada vez más importante es el incremento del teletrabajo y las necesidades de almacenamiento de este tipo de empleados. Hay que integrar soluciones que les permitan acceder a sus datos desde distintos puestos”.
La Administración Pública también debe hacer frente a la misma realidad que la empresa privada, sobre todo con la extensión de la administración electrónica a todos los ciudadanos. Blas Cordero, vocal asesor TIC del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, explica: “La e-administración nos obligará a tener los datos siempre disponibles para el ciudadano. La gestión de esta información, su seguridad, la política de backup son factores a tener en cuenta y que van a consumir muchos recursos. Es cierto que las AAPP no son muy proclives al uso de cloud, es un paradigma que está ahí y hacia donde es necesario caminar”.
Manuel Alonso, responsable de Sistemas e Infraestructura TIC del Ministerio de Economía y Hacienda, coincide al afirmar que “llevamos tiempo haciendo un esfuerzo para que los recursos de almacenamiento estén a disposición del usuario, que sean horizontales a la organización, accesibles para cualquiera. Incorporar la nube en el entorno de las AAPP es todavía algo difícil pues se ve más como un peligro que como una ventaja, aunque estamos inmersos en un proceso de crear una cloud privada donde cada uno se dote de la infraestructura que necesite y el plan es extenderlo al almacenamiento”.

Crecimientos de dos dígitos
Para Rocío Montalbán, subdirectora general adjunta de Tecnologías de la Información del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, “el crecimiento del almacenamiento ronda los dos dígitos a la vez que se están reduciendo los presupuestos y el número de profesionales con los que contamos. Debemos tender a modelos diferentes de los tradicionales. Nos encontramos con las mismas dificultades que la mayoría de las organizaciones, rendimiento, escalabilidad... Los sistemas de backup están llegando a su límite. Buscamos estrategias de archivado con sistemas segmentados por tecnología, externalización, cloud, experiencias piloto que nos permitan familiarizarnos con ellos. Hay muchos elementos y tenemos que ir eligiendo lo mejor de cada uno”.
Hacer frente a las exigencias de los usuarios es uno de los retos que los responsables de sistemas tienen ante sí, porque como comenta Sonsoles Cid de Quevedo, subdirectora Técnica de Sistemas de Mutua Madrileña, “cada usuario define sus propias necesidades de almacenamiento y aspectos como el tiempo que se guarda la información, si ésta es importante o no, son difíciles de determinar y nos obliga a invertir mucho en recursos tanto de hardware como de software y en personas”. “Hay otro aspecto que debemos tener en cuenta”, continua Sonsoles Cid de Quevedo, “establecer políticas de archivado y buscar los productos más adecuados para cada tipo de dato, lo que no es fácil pues las prioridades cambian continuamente, así como su nivel de criticidad. El cloud computing puede ser una solución pero todavía hay muchas reticencias a poner los datos en una cloud pública. Hay que dejar pasar el tiempo”.
Diferenciar entre datos estructurados o no puede ser un primer paso para establece políticas de almacenamiento, o al menos es lo que segura João Pedro, director de servicios de Consultoría Tecnológica de Unisys. “Hay dos áreas diferentes, la parte de datos no estructurados que va de los usuarios hacia la empresa y es necesario procesar para actuar mejor, y la información estructurada que hay que manejar y almacenar para que esté disponible de forma rápida. Debemos generar sistemas que aprovechen la experiencia que ya tenemos en el campo los servidores para el almacenamiento y gestionar de forma automatizada todo el ciclo de vida del dato”.
Los proveedores también tienen en este campo mucho que decir, como asegura Ricardo Labarga, country manager de Dell, “una de las áreas de mayor inversión actualmente es en todo lo que tiene que ver con el data center y una de las piezas críticas es el almacenamiento. Dell ha llevado cabo en los últimos años una serie de compras para reforzar su posición en el campo del almacenamiento completando de esta forma la oferta en dos áreas: soluciones para la virtualización y para ayudar al usuario en el momento de la toma de decisión sobre dónde almacenar sus datos. Disponemos de una oferta completa basada en soluciones abiertas, con un TCO y altas capacidades”.
Jaime García, analista independiente, aporta una visión más estratégica, al señalar que el almacenamiento debe ser comprendido como un servicio. “Tanto el cloud computing como la virtualización deben aportar flexibilidad y transparencia al usuario final. El debate no está en hace más con menos, sino en hacer más con lo mismo y ser lo suficientemente rápidos para ofrecer al negocio las soluciones que necesiten porque sino, el usuario va a utilizar lo que tenga a su alcance fuera de control del departamento de sistemas”.
David Herranz, regional manager Global Infrastructure Consulting Services de Dell, incorpora un elemento nuevo: “Hace ya tres años lanzamos una estrategia para la gestión inteligente del dato, que va cambiando a lo largo del tiempo. La adquisición de compañías nos ha permitido disponer de soluciones para el almacenamiento que pasan no solo por el cloud computing sino por herramientas para duplicar y comprimir el dato, para entenderlo y saber en qué formato está y que no tenga que ser el administrador el que tome la decisión sobre dónde almacenarlo, sino que sea la propia tecnología la que de esa respuesta y aporte la mejor solución”.

Cómo valorar los costes
Julio Mingo, de Accenture, explica que “un aspecto importante y que a veces prima sobre la tecnología es el coste del almacenamiento y cómo lo trasladas al usuario final. A veces es difícil saber cuánto va a costar gestionar un proyecto y el coste de un cambio de tecnología o de modelo”.
Roberto Gutiérrez, de Bankia, va un paso más allá al señalar que “tiene que justificar todos los proyectos que llevas a cabo y más en un momento de recorte. Un cambio en la forma de gestionar tu almacenamiento debe suponer siempre una contención de costes a medio plazo, en los dos o tres años siguientes a su puesta en marcha. De esta forma será un proyecto viable, sino es difícil sacarlo adelante”.
Manuel Alonso, de Economía y Hacienda, asegura que los cambios tecnológicos nunca suponen un ahorro de costes, sino todo lo contrario. “Hablar de costes reducidos es imposible, invertir en algo novedoso es casi duplicar las inversiones porque tienes que mantener lo nuevo y lo viejo. Puedes plantear un retorno de la inversión a medio plazo pero de ahí a lograr un ahorro hay una gran distancia. No invertir en tecnología, es un escenario imposible”.
La dificultad de la venta interna de los proyectos de almacenamiento viene, en opinión de Rocío Montalban, del Ministerio de Industria, motivado porque “son proyectos costosos y poco vistosos desde el punto de vista de negocio. Y los usuarios están acostumbrados a que el almacenamiento sea gratis e ilimitado y esto ahora no es posible”.
La externalización, el pago por uso y el incremento de la eficiencia son necesidades que todos los asistentes afirman tener.

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