e-Administración y el misterio de la productividad

Al aplicar nuevas tecnologías en una actividad, siempre se espera una mejora productiva. Así fue con los telares mecánicos en la industria textil, con los robots en la automovilística y lo ha sido con la informática en todos los sectores, principalmente la banca. En todos los casos, el número de trabajadores por trabajo efectivo realizado se redujo y el retorno de la inversión y mejoras en la eficiencia son patentes. La iniciativa de e-Administración en España parece haber producido el efecto contrario. Basta medir el número de empleados públicos por el número de ciudadanos para ver que nos encontramos ante un misterio. No cabe duda de que pasar del “Vuelva usted mañana” (Larra, 1832) al “Pase sin llamar” (Zaragoza, 6 de abril de 2010) suponen un avance vertiginoso y positivo, que se ha realzado en todos los medios con motivo de Tecnimap 2010. Pero, ¿dónde están las reducciones del número de empleados públicos derivadas de estos logros? Explicaciones hay muchas. Es obvio que se han conseguido mejoras de productividad para los ciudadanos, que pueden hacer más trámites sin moverse de casa o de la oficina con ahorros en desplazamiento y espera en las colas. Pero el resultado global es que el coste de nuestra Administración crece muy por encima de lo justificado y se encuentra en la estratosfera del nivel existente en las economías avanzadas. La clave está en la integración, simplificación y unificación de los procesos entre las Administraciones Locales, Autonómicas y de Estado. Necesitamos un fuerte avance en el diseño organizativo de la estructura de datos públicos para acordar un modelo de repositorio de datos común y de web services transversales a los departamentos públicos. Poner sobre un navegador el mismo proceso que se hace manualmente, no genera gran productividad. Los números cantan.

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