Acuerdo Lexmark-Dell

El acuerdo firmado entre Lexmark y Dell para la venta por parte de ésta, con su propia marca, de impresoras de aquella, no ha sorprendido demasiado. Meses antes ya se comentaba algún tipo de entendimiento entre ambas de un calado superior al de una habitual relación comercial, ya que Michael Dell había evidenciado su firme decisión de incorporar al catálogo de productos de su marca el segmento de impresoras para, ampliándolo y diversificándolo, tratar de esta forma de contrarrestar los cada vez menores márgenes que está dejando la línea de los PCs.
Asimismo, el superior y específico paso dado por Dell respecto al anterior acuerdo con Lexmark –para ésta se trataba de un canal más de ventas– incluirá ventajas suficientes para compensar con creces la anulación, por parte de HP, del sustancioso contrato –para las dos– que las ligaba en la venta de impresoras de esta última. Sin embargo, al margen de las especulaciones sobre análisis y cuantificación de posibles consecuencias respecto a las partes firmantes, sí se abren algunos interrogantes respecto a la materialización de los efectos, y su repercusión, en un mercado como el nuestro.
Esperando la concreción sobre la forma de arrancar Dell, en España, vendiendo ya las impresoras Lexmark con su propia vitola, y haciendo cábalas respecto a su posible presencia en la próxima campaña navideña –algo que parece demasiado prematuro, si se consideran ciertas fechas de inicio que se adelantaban en el comunicado del acuerdo– lo fundamental es estimar cómo repercutirá la operación en las filiales españolas de Dell, HP, y Lexmark.
En principio, cabría suponer que esta última puede verse afectada significativamente por la aportación en las ventas que venía realizando Dell pero, además, podría sufrir las consecuencias de la fórmula de comercialización de ésta que, al reducir costes, la facultan a trabajar con menores precios. Sin embargo, no parece que, de momento, las impresoras de Dell vayan a imponerse sensiblemente porque, así como a la compañía le conviene continuar complaciendo a aquellos compradores de sus PCs que prefieren que se los suministren con impresoras de otros fabricantes, se tienen que enfrentar con la experiencia, conocimientos, y prestigio, de HP y Lexmark en este segmento.
La indudable hegemonía de HP –y de la propia Lexmark– terminará imponiéndose –con casi total y absoluta seguridad– a los movimientos tácticos de intentos de colocación de equipos por parte de Dell, por muchos y diferentes malabarismos que ésta ejecute en materia de precios.

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